Parece que las relaciones económicas entre americanos y chinos no pasan por su mejor momento. EE.UU. importa millones de dólares en productos chinos cada año, lo que le repercute en la Balanza de Pagos por cuenta corriente teniendo un impacto negativo de un 6% aproximadamente en relación con su PIB (Esto es la diferencia negativa entre los bienes y servicios que exporta e importa Estado Unidos). Esta puede ser la principal razón por la que el yuan toma como referencia el dólar para ajustar su moneda.
Actualmente al estar cada día el dólar más débil, el Gobierno chino interviene directamente sobre su moneda devaluándola a la par que el dólar, y de esa forma no dejar de exportar productos baratos a los EE.UU., es decir, a EE.UU le resulta comprar al mismo precio aún cayendo el precio en China aún cayendo el precio del dólar, causa por la cual han dejado de exportar muchos productos europeos, donde los bienes y servicios se han ido encareciendo en los últimos meses por la fortaleza del euro y la debilidad del citado dólar.
Además de seguir importando los productos igual de baratos a EE.UU., China consigue que las empresas americanas sigan introduciendo inversiones directas en el gigante asiático. Consecuencias de estas inversiones, la creación de empleo y riqueza en China en detrimento de la creación de los mismos puestos de trabajo en el país norteamericano.
Por estas razones de peso, la reacción del Gobierno americano no se ha hecho esperar, y ya ha amenazado a China con sancionarla comercialmente sino aprecia el yuan. Pero la respuesta del Gobierno chino ha sido tajante: Si se atasca los productos chinos China respondería con la “opción nuclear”, esta opción no es otra que una guerra económica. Por todos es sabido que con el mismo dinero americano que se pagaban las importaciones chinas, China ha ido adquiriendo deuda estadounidense se calcula que por valor cercano a 1.000 millones de dólares y que ha ido manteniendo el déficit americano. Ahora China no se deja amedrentar por la primera gran potencial mundial, y ante una posible sanción económica, China vendería de golpe todos los bonos americanos, por lo que las consecuencias económicas a nivel mundial serían catastróficas, de ahí que la comparación con una “opción nuclear” no parezca tan desmesurada. Las principales consecuencias sería que el precio del dólar que caería en picado, por lo que el precio de muchos productos importados serían prohibitivos careciendo de muchos de ellos que no pudieran fabricar en el interior, además de acompañarles grandes tasas de inflación. Consecuencias mundiales, pues probablemente bajaría el precio del petróleo, pero muchas empresas verían disminuir sus cuentas al no poder seguir importando productos al país económicamente más grande del mundo.
¿Se atreverá China a llevar a cabo tal opción si sigue el acoso americano? La consecuencia económica internacional sería posiblemente de una recesión generalizada, efecto que para nada le interesaría a China por la cantidad de productos que importa, no sólo a EE.UU. sino a todo el mundo, pero además las consecuencias políticas del resto de países del mundo también podrían ser muy severas. ¿Se arriesgaría el Gobierno chino a correr tantos riesgos?
Juan José Cabello Cubero - Profesor de Economía
D.N.I. 33.974.601-J





